Erripagaña: cómo escuchar a la ciudadanía para tomar decisiones mejor informadas
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02/06/2026
Erripagaña es uno de los casos urbanísticos más singulares de Navarra. Aunque para quienes viven allí constituye un único barrio, administrativamente su territorio se encuentra repartido entre varios municipios: Pamplona, Burlada, Huarte y Valle de Egüés. Esta situación ha generado durante años una realidad compleja, en la que una misma comunidad convive bajo distintas administraciones, normativas y modelos de gestión.
Con el crecimiento sostenido de la población y la consolidación de una identidad propia de barrio, comenzaron a surgir inquietudes entre los vecinos y vecinas. Muchas de ellas estaban relacionadas con la percepción de diferencias en la prestación de servicios, la planificación de equipamientos o la coordinación entre administraciones. A ello se sumaba una sensación compartida por parte de la ciudadanía: la de pertenecer a una misma comunidad cuya realidad cotidiana no siempre encontraba reflejo en la organización administrativa existente.
Ante este contexto, los ayuntamientos de Pamplona, Burlada y Huarte decidieron dar un paso relevante: conocer de forma rigurosa cuál era la opinión de la ciudadanía. Más allá de las percepciones o de las posiciones expresadas por distintos agentes sociales y políticos, era necesario disponer de información objetiva que permitiera comprender cómo viven los residentes su barrio, cuáles son sus necesidades y cuáles son sus expectativas de futuro.
Con ese objetivo, Ikerfel llevó a cabo un amplio estudio de opinión basado en 702 entrevistas presenciales domiciliarias realizadas a personas mayores de 15 años residentes en Erripagaña. La investigación se diseñó para recoger de forma rigurosa el pulso social del barrio, analizando aspectos como la calidad de vida, la utilización de los servicios públicos, el sentimiento de pertenencia, la identidad comunitaria o la valoración de la actual organización administrativa.
Los resultados aportan una fotografía precisa de la realidad social de Erripagaña. El estudio confirma que existe una percepción ampliamente compartida sobre la conveniencia de que el barrio dependa de una única administración, al tiempo que identifica las principales preocupaciones de la población, entre ellas la necesidad de nuevas dotaciones sanitarias, educativas, deportivas y culturales. También pone de manifiesto la existencia de una identidad de barrio cada vez más consolidada, que trasciende los límites municipales.
Ahora corresponde a las administraciones analizar estos resultados y valorar los posibles pasos a seguir. La investigación no determina las decisiones que deben adoptarse, pero sí proporciona una base sólida para que esas decisiones puedan tomarse desde un mejor conocimiento de la realidad y de las necesidades de la ciudadanía.
Este proyecto refleja el papel que la investigación social puede desempeñar en la gestión pública. Cuando las administraciones se enfrentan a situaciones complejas, disponer de evidencia rigurosa permite reducir la incertidumbre, identificar prioridades y fundamentar las decisiones en datos contrastados. En definitiva, permite que las políticas públicas se construyan desde una comprensión más profunda de las personas a las que van dirigidas.
El caso de Erripagaña es un buen ejemplo de cómo la escucha activa y la investigación pueden contribuir a generar diagnósticos compartidos y a facilitar procesos de decisión más informados, transparentes y alineados con la realidad social. Porque las mejores decisiones son aquellas que parten de un conocimiento profundo de las personas a las que afectan.
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